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Las plataformas digitales permiten controlar distintos aspectos inherentes al servicio de distribución de electricidad para que el uso de herramientas tecnológicas que mejoran el servicio no esté reservado exclusivamente a los grandes actores de la industria, incluyendo pequeños productores y cooperativas.

La generación y distribución de energía es un mercado en el cual los pequeños productores y las cooperativas juegan un rol muy importante para abastecer de electricidad, sobre todo, a las poblaciones fuera de las grandes ciudades de la Argentina.

Así, las cooperativas eléctricas constituyen un actor clave en la distribución de energía en muchas áreas. Por ejemplo, el cooperativismo supera al 25% del mercado en ocho provincias argentinas y en casos como La Pampa trepa al 96,25% de acuerdo con datos de la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad (FACE).

Ahora bien, ¿cómo pueden hacer estos actores para que la gestión estratégica de sus activos sea eficiente y esté a la par de los jugadores más grandes? La tecnología es un aliado crítico para ellos. A continuación presentamos cuatro ejemplos.

1. Detección de cortocircuitos y falta de fase

Los cortocircuitos son incidentes recurrentes en las redes eléctricas y las cooperativas necesitan ubicar la falla en un tramo de línea de alimentación a la vez que deben obtener un diagnóstico prematuro para restaurar el suministro eléctrico de la red. 

Las plataformas digitales permiten recibir los datos reportados de forma remota, detectar fallas a tierra, cortocircuitos, sobrecargas eléctricas, caídas de tensión o desequilibrios de potencia en cualquier punto de la red. Además, sirven para generar una medición trifásica de tensión para descubrir una falla en una o en la totalidad de las fases.  

Las plataformas reciben los datos reportados a través de una conectividad móvil o satelital, y dan aviso de la posición exacta de la falla de fase para que la empresa pueda ofrecer una restauración del servicio de manera eficaz y rápida.

2. Gestión de personal

En las cooperativas y pequeñas empresas, el trato entre el personal de campo y el usuario es fluido e incluso a veces informal. No obstante, es importante que la cooperativa eléctrica pueda garantizar el servicio y cumpla con las tareas programadas. 

En la actualidad, estas empresas pueden gestionar a través de plataformas todo el flujo de trabajo, asignar órdenes y monitorear la ubicación de los recursos asignados a un sitio o activo en particular, analizar la información y el estado de la operación.

3. Recolección de medidores

El relevamiento de la información registrada en los medidores hogareños es una tarea clave para que las pequeñas empresas distribuidoras de electricidad puedan realizar la recolección de datos almacenados. 

Hoy, la tecnología permite que la gestión de este trabajo sea menos tediosa. A través de soluciones específicas para compañías eléctricas, se puede enviar la información del medidor de manera remota para poder ahorrar tiempo y recursos en levantar las mediciones en lugar de obtenerlas de forma presencial.

 

4. Monitoreo de transformadores

La tecnología también contribuye a que el monitoreo de transformadores permita generar mediciones de parámetros de uso para que las cooperativas y pequeños productores identifiquen cambios anormales y reporten sus estados.

Sobre la base de la detección de este tipo de anomalías, se da lugar a que se informen a través de una solución específica los valores máximo, medio y mínimo de cada una de las mediciones realizadas.

 

Con el rol que la tecnología aporta a la cadena de valor de la industria energética, hoy las cooperativas y pequeños productores están en condiciones de poder acceder a servicios que antes eran potestad exclusiva de los grandes distribuidores. ¿Por qué sucede esto? Por el potencial de escalabilidad y estructura de costos de la tecnología, que permite que el retorno de inversión sea cada vez más accesible para este perfil de usuarios.

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